Área Terapéutica | Nuria Remus

Área Terapéutica

“Ocúpate del reino de corazón, y el resto te llegará por añadidura”

Claudio naranjo

Preguntas frecuentes

La Gestalt es un enfoque terapéutico holístico, es decir, considera al ser humano en su totalidad (cuerpo, emociones, mente y espíritu), centrándose en la integración de estas diferentes partes de cara a la sanación de la persona.

Su principal énfasis lo pone en la liberación de los bloqueos y asuntos no resueltos que dificultan el crecimiento y desarrollo personal. El objetivo es que la persona aprenda a tomar consciencia de sí misma, de sus emociones y acciones, responsabilizándose de su propia vida.

Se aportan nuevas perspectivas sobre problemas que han estado ahí siempre pero que quizás no eran percibidos como tales: los miedos, las causas pendientes, todo aquello que no se expresó en su momento y quedó estancado… La Gestalt propone una nueva mirada, con la que la persona aprende a poner el foco en lo realmente importante, conociéndose cada vez más, en un camino de autoaceptación que le hará sentirse cada vez más realizada y en paz consigo misma. Nos abre a un proceso de transformación que nos permite desarrollar nuevas capacidades, nuevas herramientas para encarar el día a día, centrándonos en el Aquí y Ahora, siendo conscientes de los patrones dañinos que hemos ido repitiendo a lo largo del tiempo, ayudándonos a tomar mejores decisiones y, por tanto, a disfrutar más de la vida. El objetivo no es convertirnos en algo que no somos, sino en una versión mejorada de nosotros mismos.

Se trata, pues, de una mirada hacia el interior, sin juicio alguno ni por parte de la persona ni de su terapeuta; una mirada limpia, consciente, sin prisas, llena de respeto y paciencia, ya que se trata de un proceso largo, pero cuya recompensa es muy valiosa: la recuperación del propio Ser.

Me gustaría añadir que, además de en la Terapia Gestalt, me apoyo en técnicas de otros enfoques: la terapia sistémica, las Constelaciones Familiares, el Eneagrama, los Movimientos Álmicos y los trabajos corporales.

La llamada a despertar de cada ser humano ocurre siempre en el momento perfecto en que éste está preparado para escuchar e iniciar su cambio. Ocurre con una crisis personal, o un clic que te hace revisar tu vida. Ahí es donde aparecen las preguntas:

¿Quién soy yo? ¿Para qué estoy aquí? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Qué camino escoger?…

A partir de este llamado interno se abre ante ti una intención, y es en ese momento cuando muchas personas deciden iniciar un proceso terapéutico (que de por sí ya es un paso sanador, el darte cuenta de que estás estancado en alguna área de tu vida). Es invertir en ti y en tu bienestar emocional. La terapia no se inicia cuando alguien te lo sugiere o te obliga a ir; es una decisión personal que tomas como adulto y responsable de tu vida y del cambio que quieres construir en ti, ya que de allí surge la intención y profundidad ante la fuerza de tu nuevo objetivo: ir hacia ti.

A lo largo de nuestra vida tenemos diferentes relaciones, tienen lugar situaciones que nos pueden alejar de nuestro bienestar, y en muchas ocasiones podemos necesitar un acompañamiento externo. Normalmente iniciamos terapia cuando algo nos está haciendo sufrir, cuando nos hallamos en una crisis existencial o personal, o quizás padecemos algún síntoma que no nos deja vivir en paz con nosotros mismos y entramos en desequilibrio. Estos momentos en los que sentimos que algo no va bien son una buena oportunidad para iniciar un proceso terapéutico, en el que ir dándonos cuenta a un nivel profundo de quiénes somos, tomar consciencia de qué queremos y hacia dónde vamos y cuánta mente, corazón y cuerpo están alineados con nuestro camino de vida.

Quizás problemas en tu relación de pareja, o contigo mismo o tus hijos, conflictos no resueltos con tu familia de origen, tristeza, ansiedad, depresión, falta de interés por la vida… pueden ser algunos de los asuntos que te empujen a iniciar este proceso.

La terapia es un medio para aliviar el malestar emocional, un espacio seguro, íntimo y confidencial donde aprender a conocerte. Escuchar tu propio discurso es una buena forma de ponerte frente a frente contigo mismo, saber qué quieres de la vida y enfocarte hacia el cambio.

No hay una respuesta fija para esta pregunta, ya que cada persona es única.

Solo puedo decir que un factor importante será el tema sobre el que se quiera trabajar, así como el nivel de compromiso adquirido por el paciente y el nivel de profundidad al que quiera llegar en esta inmersión hacia el interior.

Hay personas que necesitan unas pocas sesiones, ya que vienen con un tema muy concreto; otras quieren comenzar un proceso de autoconocimiento a diferentes niveles que puede llevar más tiempo. La duración dependerá del propio proceso terapéutico y del lugar al que se quiera llegar.

Algo muy importante es realizar una sesión de cierre una vez se decide dar fin a la terapia. Es un momento de despedida, pero también de integración de todo el trabajo realizado.

Soy consciente de que el contacto tú a tú es clave a la hora de valorar si te sientes a gusto y cómodo para iniciar un proceso terapéutico.

Es por ello que te ofrezco una primera entrevista personal gratuita de 30 o 40 minutos, sin compromiso, en la que podamos conocernos y darte una orientación basada en tu caso particular.

La relación entre paciente y terapeuta ha de estar basada en la confianza y el respeto. La buena sintonía entre ambos marcará el tono de las sesiones y la consecución de resultados satisfactorios.

Una de las principales características del proceso terapéutico es la confidencialidad: absolutamente nada de lo que se hable en consulta saldrá de ese espacio íntimo. La confianza entre paciente y terapeuta es clave para la consecución de buenos resultados en una terapia.

Es mi compromiso crear un entorno seguro en el que puedas abrirte y comenzar a sanar.

Durante el proceso de terapia, se establece un vínculo importante en la relación terapeuta-cliente. El cliente abre su ser a medida que va entrando en confianza con el terapeuta.

Las primeras sesiones son de construcción de la relación y de fomento de la confianza. Quiero dejar claro que ésta es mi forma particular de trabajar; cada terapeuta tiene su propio estilo y pauta de trabajo.

El cliente trae a la relación terapéutica su patrón de conducta. Parte de la sanación es dada por la relación saludable que se va gestionando en el marco de la terapia. Así se puede adquirir una nueva forma de relacionarse dentro de un vínculo, sabiendo que puedo decir lo que me ocurre, cómo me siento ante ti, lo que me gusta y lo que no. En terapia aprendemos a relacionarnos de forma más profunda y a abrirnos ante alguien que está en presencia y en escucha.

La sociedad en que vivimos fomenta cada vez más las relaciones superficiales y la falta de compromiso. Esto también llega a la terapia:  faltar a una sesión sin avisar, o bien desaparecer sin despedirse después de unos meses de terapia. Como terapeuta, cuando me sucede esto, no puedo dejar de sentir que falta un cierre, ya que creo que lo trabajado pierde fuerza y valor sin una despedida. A veces no es fácil, ya que entran en juego muchos factores, pero considero muy sano para todas las partes implicadas poder afrontar esta situación.

Evidentemente, yo no fui a buscarte a tu casa, viniste libremente, y tienes derecho a dejar el proceso cuando desees. Yo recomiendo cerrar la terapia en forma presencial, no por WhatsApp ni vía telefónica. Hacerlo supone un acto de respeto ante tu proceso, lo trabajado en terapia y lo invertido (tiempo, energía de cambio, dinero). Es además un acto de respeto ante el terapeuta, que en mayor o menor profundidad ha entrado en las partes más íntimas de tu ser. Es una forma de recoger lo que ha funcionado, lo que no, lo que te llevas, y de decidir cómo seguir.

Estás en un proceso de cambio interno, ya que tus patrones no te funcionaban del todo bien y por ello decidiste iniciar un proceso de terapia. Hemos mantenido una relación de comunicación de lo más íntimo, en la que se promueve la honestidad y el ser directos, valores que espero que hayas podido ir integrando en tu vida y tus relaciones.

Comunicar el cierre terapéutico es un trabajo de responsabilidad y de respeto con lo que se ha trabajado. Imagina que te vas sin despedirte: ¿cómo usarás lo aprendido en terapia? Siempre habrá una sensación de que faltó algo. El cierre es sano a todos los niveles.

A menudo nos encontramos con una resistencia cuando hay un cierre; es algo que ha surgido en terapia y el cliente no siente o no puede tocarlo en este Aquí y Ahora. Verlo, abrazarlo y reconocerlo es positivo para seguir adelante con su vida.

En la última sesión revisaremos el trabajo realizado hasta ese momento: cómo integrar lo visto, de qué te has dado cuenta, cómo seguir en esta dirección de salud propia. Yo te daré mi feedback sobre el proceso.

La terapia es un proceso de transformación, de abrir nuestro corazón y de aprender a relacionarnos de una forma más humana. La despedida es un buen momento para demostrar el corazón humano. Hemos trabajado de frente ante tu vida, y un buen cierre es un acto de salud,  más que necesario.

Si tienes una cita reservada, esta hora la tengo guardada para ti. Así que, si no vas a venir, te agradeceré que me comuniques tu ausencia con 24h de antelación. De esta manera, yo puedo disponer de esta hora. Si no es así, tu responsabilidad es pagar el tiempo reservado. Esto supone asumir tu compromiso ante el proceso y el tiempo que tienes reservado, ya que yo y la sala estamos dispuestos para ti y tu sanación.

Terapia Individual

Te ofrezco acompañamiento en tu proceso de desarrollo personal, desde la confianza, el respeto y la humildad, que son para mí tres aspectos necesarios en una relación terapéutica.

Ansiedad, miedo, baja autoestima, depresión, soledad, duelos, infelicidad con la propia vida, crisis de pareja o con la familia, pueden ser diferentes ejemplos de motivos de consulta.

Terapia de pareja

Ofrezco un acompañamiento para parejas, en un espacio íntimo y seguro, para profundizar en la relación y gestionar situaciones estancadas o de conflicto, trabajando para restablecer un buen vínculo y un crecimiento en la pareja.

Principales motivos de terapia: falta de comunicación y empatía, dificultad para llegar a acuerdos, conflictos no resueltos, infidelidad, dificultad ante el compromiso, etc.

Terapia de pareja

Terapia Online, te acompaño estés donde estés.

En el contexto que estamos viviendo actualmente surgen a menudo emociones difíciles de asimilar: angustia, miedo, soledad, duelos…

La Terapia Online está pensada para facilitar el encuentro entre paciente y terapeuta en un contexto en el que es difícil llevar a cabo la modalidad presencial, pero sigue siendo importante el acompañamiento terapéutico y la gestión emocional.

Puede realizarse mediante llamada telefónica o bien a través de Skype, Zoom o Facetime.

Terapia para la Maternidad Consciente

Estar bien con una misma es el primer paso para entregar seguridad, confianza y amor a nuestros hijos… La Terapia de Maternidad es una oportunidad única para re-aprender la forma de vivir, de crear un nuevo vínculo para toda la vida lleno de amor y compromiso.

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